NOSOTROS SOMOS

¡EL CAPRICHO!

Somos una familia poblana, originaria de Zacapoaxtla, que viene de abajo.
Emprendedores con una visión clara:

Convertir un terreno rústico en un paraíso donde las personas y los caballos sanan, aprenden y crecen.

Creamos este lugar con nuestras manos, con ayuda de nuestras hijas y el apoyo incondicional de la familia.
Y lo hicimos por amor:
por amor a los caballos, a las personas, y a la esperanza de que todo puede transformarse con empatía, profesionalismo… y una buena montura.

MISIÓN

Promover el desarrollo integral, emocional, físico y social de niños, adolescentes y adultos a través de la equinoterapia, la formación ecuestre y actividades de bienestar, en un entorno natural, inclusivo y profesional

VISIÓN

VALORES

Ser el centro ecuestre referente en Puebla y México por su enfoque humano, terapéutico, formativo y recreativo, consolidándonos como modelo replicable por su impacto social y profesionalismo.

  • Inclusión

  • Compromiso

  • Excelencia

  • Respeto por la vida

  • Conexión emocional

  • Servicio humano

Nuestra Historia

El Capricho no nació como un negocio. Nació del corazón. De un sueño familiar a un refugio ecuestre que transforma vidas.

Todo comenzó con una pasión: los caballos.

En el año 2018, mi esposa y yo —originarios de Zacapoaxtla, Puebla— compramos nuestra primera yegua, una retinta , fuerte, ancha , muy noble y especial. Desde que llegó, todos en la familia empezaron a llamarla con cariño “la Basilia”, por mi apellido Basilio, y así fue como decidimos dejarle ese nombre. Basilia no solo era un caballo… era el corazón de nuestra nueva aventura.

En ese momento, ella vivía en Zacapoaxtla, mientras que nosotros ya residíamos en Puebla capital. Solo podíamos verla una vez al mes. Cada visita era motivo de alegría, pero también de anhelo. Queríamos estar más cerca, convivir más seguido, salir a montar en familia y tener un espacio donde compartir esos momentos con quienes más amamos.

Así nació una idea… y empezamos a buscar un lugar.

Lo encontramos en Santa María Guadalupe Tecola, un sitio privilegiado por su tranquilidad, naturaleza, colindancia con la Laguna de Valsequillo y vistas espectaculares a los volcanes. Supimos que ahí podía florecer algo grande.

El 1 de abril de 2020, comenzó la historia de lo que hoy es El Capricho. Un espacio familiar, construido con nuestras propias manos y el apoyo incondicional de nuestra. familia, con el único propósito de convivir con nuestros caballos y vivir experiencias inolvidables juntos.

El 5 de marzo de 2022 lo inauguramos de forma privada, solo para uso personal. Todavía no lo imaginábamos como un centro abierto al público. Era simplemente nuestro “capricho”, nuestro escape, nuestro refugio familiar.

Tiempo después, conocimos a un certificador de talla internacional en métodos terapéuticos a través de la equinoterpiaa, quien al ver nuestra pasión y nuestras instalaciones, me hizo una pregunta que lo cambió todo:

“¿Te gustaría ayudar a muchas personas a través de la equinoterapia?”

Mi respuesta fue honesta:

“No sé qué es la equinoterapia… ni sabía que eso servía para ayudar.”

Esa conversación sembró en nosotros una semilla que no ha dejado de crecer. Investigamos, nos preparamos, nos certificamos… y descubrimos una misión de vida. Conectar la pasión por los caballos con el deseo profundo de ayudar a los demás.

En septiembre de 2023, abrimos nuestras puertas al público por primera vez, con un propósito claro: ofrecer equinoterapia profesional, humana y efectiva a personas que realmente lo necesitan, incluyendo a quienes no pueden pagarla, a través de nuestro programa “Mejorando Vidas”.

Para sostener este programa, creamos una serie de servicios complementarios —clases de monta, paseos, sesiones fotográficas, renta de instalaciones, pensión y venta de caballos— que nos permiten generar recursos y mantener viva la misión social de El Capricho.

Único lugar del estado de Puebla avalado con CERTIFICACIÓN ante SEP

¿Por qué El Capricho?

Una tarde, mientras pensábamos con mi esposa en cómo llamar a este lugar, sabíamos que el nombre debía reflejar su esencia: libertad, naturaleza, autenticidad y amor por los caballos.
Y entonces, sin más vueltas, lo supimos:

“Todo esto nació de un capricho… de la pasión por los caballos.”

No hubo que buscar más.
Fue un capricho del alma, de esos que no responden a la lógica, sino al corazón.
Así, este sueño se llamó como debía: El Capricho.

Más que un centro ecuestre: un espacio de transformación, terapia y formación

En el Centro Integral Ecuestre El Capricho A.C.,  mejoramos vidas a través de la equinoterapia y el vínculo con el caballo. Somos el único centro en Puebla con profesionales de la salud certificados ante SEP en métodos terapéuticos a travez de la equinoterapia y promovemos el desarrollo de habilidades ecuestres, en diferentes disciplinas como: clases de monta, equitación, reining, barriles, rally educativo famliar, paseos a caballo, sesiones de fotos, pensión para caballos, venta y renta de caballos, renta de instalaciones para eventos sociales y empresariales.

Ofreciendo experiencias formativas, terapéuticas y recreativas en un entorno inclusivo, natural,  seguro y humano, ideales para niños, jóvenes y adultos.

Nuestro objetivo es que cada persona que nos visite mejore su bienestar físico, emocional y social, mientras desarrolla habilidades con apoyo profesional y contacto real con la naturaleza.

2 hectáreas

3+

Años de experiencia profesional mejorando vidas

De naturaleza viva diseñadas para sanar, aprender y disfrutar

Desde el inicio, El Capricho fue concebido para albergar hasta 25 caballos, con todo lo necesario para su bienestar físico, emocional y social. Actualmente contamos con:

· 🏇 25 caballerizas 4x4 m, con camas de viruta

· 🔄 Un ejercitador motorizado único en Puebla

· 🐴 2 corrales de entrenamiento

· 🧠 2 consultorios para fisioterapia y psicología

· 🪶 Área de sillas y frenos

· 🌾 Bodega de forraje y alimentos

· 🌀 Lienzo funcional

· 🚻 Sanitarios para hombres y mujeres

· 🅿️ Amplio estacionamiento

· 🌳 Más de 2 hectáreas de áreas verdes para cabalgar libremente